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lunes, 28 de marzo de 2016

EVALUACIÓN GENERAL DE ANTROPOLOGÍA PARA ONCE

1. Descartes entiende que el hombre es un compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo está sometido a las leyes naturales por ser materia (res extensa), es decir, que su atributo principal es la extensión (longitud, anchura y profundidad), que se manifiesta a través de la figura y el movimiento, sus dos modos de ser. El alma (res cogitans) tiene como atributo principal el pensamiento. De ella puede predicarse muchas modalidades: entendimiento, memoria, imaginación, voluntad, deseos, pasiones… 

Descartes pertenece a la corriente antropológica llamada

A. Dualismo.  
B. realismo.   
C. personalismo.   
D. existencialismo.

2. Para Descartes, los sentidos mienten. Hay diversas cosas que dicen ser verdad y para poder encontrar la verdadera verdad habrá que dudar de todo. Hay que dudar de la realidad (podemos estar soñando en este momento), dudar de la vida (podemos dudar de estar vivos). Pero no podemos dudar de que estemos dudando. O sea, no puedo dudar que estoy dudando.

Según Descartes, no podemos pensar que lo que estoy viendo en este momento es verdad ya que

A. es posible dudar de todo.
B. no se puede dudar de nada.
C. es posible que sea un sueño.
D. nada es real para Descartes.

3. Para Descartes, los sentidos mienten. Hay diversas cosas que dicen ser verdad y para poder encontrar la verdadera verdad habrá que dudar de todo. Hay que dudar de la realidad (podemos estar soñando en este momento), dudar de la vida (podemos dudar de estar vivos). Pero no podemos dudar de que estemos dudando. O sea, no puedo dudar que estoy dudando.

Para Descartes de qué si es posible dudar

A. razón.
B. yo.
C. la vida.
D. de mi consciencia.

4. Kant desplaza el problema del conocimiento al sujeto, pues ya no se trata de comprender el objeto como externo sino ver las condiciones de posibilidad del sujeto para conocer al objeto. Para Kant el centro del hombre es el conocimiento, en otras palabras es un sujeto de apercepción trascendental. De apercepción porque sus categorías de comprensión están antes de cualquier percepción, haciendo posible la experiencia. El sujeto contiene las formas puras del conocimiento de manera a priori. Y es trascendental porque imprime a los fenómenos conocidos una dinámica de generalización y racionalización que van más allá de lo experimentado. Es el mecanismo de síntesis de los fenómenos para la clasificación categorial necesaria para la enunciación de las leyes científicas. Es en él donde se unifica lo múltiple. Esta es, pues, la estructura del pensar común de todos los sujetos empíricos.

El problema del conocimiento en Kant radica en que

A. si es posible o no el conocimiento.
B. aprehender la esencia del objeto.
C. unificar lo múltiple en la mente del sujeto.
D. conocer el objeto de forma a-priori.

5. Kant desplaza el problema del conocimiento al sujeto, pues ya no se trata de comprender el objeto como externo sino ver las condiciones de posibilidad del sujeto para conocer al objeto. Para Kant el centro del hombre es el conocimiento, en otras palabras es un sujeto de apercepción trascendental. De apercepción porque sus categorías de comprensión están antes de cualquier percepción, haciendo posible la experiencia. El sujeto contiene las formas puras del conocimiento de manera a priori. Y es trascendental porque imprime a los fenómenos conocidos una dinámica de generalización y racionalización que van más allá de lo experimentado. Es el mecanismo de síntesis de los fenómenos para la clasificación categorial necesaria para la enunciación de las leyes científicas. Es en él donde se unifica lo múltiple. Esta es, pues, la estructura del pensar común de todos los sujetos empíricos.

En el texto anterior cumple la función de

A. explicar el cómo el sujeto contiene las formas puras del conocimiento de manera a priori.
B. describir el problema del conocimiento, como un problema netamente antropológico.
C. narrar las condiciones de posibilidad del sujeto para conocer al objeto.
D. argumentar le porqué el ser humano es un sujeto de apercepción trascendental.

6. Karl Marx piensa que el hombre se realiza modificando la naturaleza para satisfacer sus necesidades en un proceso dialéctico en que la transformación de agente y paciente es transformación mutua. La autogeneración del hombre es un proceso real, histórico dialéctico, entendiéndose la dialéctica como proceso y movimiento a través de la superación sintética de las contradicciones.

Según el texto anterior, podemos inferir que el centro de la vida humana es el

A. el trabajo, ya que modifica la naturaleza para satisfacer sus necesidades y desarrollarse a sí mismo.
B. el mundo, porque sin este el hombre no podría existir.
C. la materia, ya que es la realidad concreta y el hombre no se puede explicar desde lo abstracto o el espíritu.
D. el cuerpo, pues el hombre es un ser real, en píe de tierra firme.

7. “No partimos de lo que los hombres dicen, piensan, o imaginan, para llegar a los hombres de carne y hueso. Partimos de los hombres realmente activos y estudiamos el desarrollo de los reflejos y ecos ideológicos de sus verdaderos procesos vitales como nacidos de estos procesos vitales. (...) No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia. La religión, en cuanto eco ideológico, es la conciencia invertida de un mundo invertido”.

El texto anterior pertenece a la corriente antropológica llamada

A. Dualismo.  
B. realismo.   
C. materialismo.   
D. existencialismo.

8. La frase: “No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia”. La palabra subrayada cumple la función de

A. resumir una información previa.
B. indicar que cierta información nueva complementa a la anterior.
C. agregar nuevos datos al desarrollo de una idea.
D. introducir una afirmación que se opone a la idea previa.

9. Frente a la teoría de Platón que dice que el hombre es un compuesto de cuerpo y alma la cual está encarcelada dentro del cuerpo, Aristóteles dice que el cuerpo y el alma constituyen una unidad donde se plantea una correlación constante entre ellos. 

Por lo tanto, la separación entre Platón y Aristóteles se da, porque

A. para Platón el cuerpo tiene un sentido peyorativo, mientras que para Aristóteles el cuerpo es una fuente de movimiento.
B. el compuesto de cuerpo y alma en Platón diferencia estos dos elementos que pertenecen a naturalezas distintas.
C. para Platón cuerpo y alma son dos entidades diferentes, en tanto para Aristóteles éstas están unidas.
D. para Aristóteles el conocimiento se da sólo a través del alma, para Platón se necesita el cuerpo y el alma para acceder al conocimiento.

10. Aristóteles dice que el cuerpo y el alma constituyen una unidad donde se plantea una correlación constante entre ellos. Aristóteles pertenece a la corriente antropológica

A. Dualismo.  
B. realismo.   
C. materialismo.   
D. existencialismo.

11. Para Platón, el hombre está compuesto por alma y cuerpo, pero en su teoría le da más importancia a la primera por considerar que el cuerpo es mortal y perecedero, mientras que el alma es inmortal y a medida que va cambiando de cuerpos en sucesivas reencarnaciones, va conociendo más y se hace más sabia. 

De acuerdo con lo anterior, podría afirmarse que

A. mientras que el alma tiene funciones intelectuales, el cuerpo no.
B. como el hombre tiene cuerpo, el cuerpo piensa y el alma lo sigue.
C. el alma es perecedera y le sucede todo lo que le sucede al cuerpo.
D. el hombre está compuesto por elementos materiales.

12. Aristóteles afirmó que los seres humanos y los animales comparten una característica común, la sensación. Por esta razón puede decirse que los hombres son una clase de animales. Sin embargo, al afirmar este filósofo que "todos los hombres desean por naturaleza saber", está ofreciendo una caracterización de los seres humanos como seres con el deseo de conocimiento, que, además, usan la razón, gracias a lo cual se diferencian de los animales. 

Por lo tanto, para Aristóteles los seres humanos son

A. animales, porque los animales pueden desear ampliar su conocimiento del mundo.
B. animales racionales, porque hacen uso tanto de la sensación como de la razón.
C. seres diferentes a los animales sin ninguna característica en común.
D. animales sin uso de razón, pues ésta es característica de seres más evolucionados.

13. Kierkegaard considera que es un peligro que los hombres se sometan a la masa, pues pueden correr el riesgo de perder su individualidad al seguir solamente lo que el grupo acepte y al alejarse de lo que este rechace, sin considerar cada una de estas determinaciones en sí mismas. 

Sin embargo, el autor propone como forma de esquivar ese riesgo que

A. los hombres se abstengan de acceder a la colectividad.
B. se tenga presente que la masa está constituida por seres extraños y ajenos entre sí.
C. se tenga presente que cada ser humano es un particular que se distingue radicalmente de los demás particulares.
D. cada hombre actúe con responsabilidad de acuerdo con los principios que él mismo ha descubierto.

14. La filosofía de Sócrates se identificaba por el método utilizado, el cual era llamado mayéutica. Sócrates decía que el arte que utilizaba era similar al arte de las parteras, con la diferencia de que él lo que hacía era ayudar a los hombres en el parto del conocimiento. 

Ahora bien, así como las comadronas, él no podía parir por el parturiento, sólo ayudarlo y observar que el hijo naciera correctamente, es decir que

A. lo que perseguía Sócrates con su método era producir conocimiento.
B. el filósofo griego no necesitaba parir conocimiento pues ya lo poseía.
C. la mayéutica tenía como finalidad hacer que el hombre descubriera la verdad gracias a otros.
D. a partir del arte de la mayéutica el conocimiento fue concebido como un proceso doloroso.

15. Descartes sostiene que el alma está unida al cuerpo a través de la glándula pineal, localizada en el cerebro. A través de esta glándula, el alma comunica al cuerpo sus pensamientos y demás operaciones y recibe de éste las impresiones. Quien siente es el alma y las sensaciones son ideas confusas de pensar. El alma es la que sufre las pasiones: deseo, odio, alegría, tristeza, entre otras más.

Según el texto anterior, el dolor reside en

A. el alma, porque el dolor es un pensamiento.
B. el cuerpo, porque este está sometido a leyes naturales.
C. el alma, ya que es la que sufre las pasiones.
D. el cuerpo, ya que el alma sólo es racional.

¿Vale la pena vivir?

Sólo existe un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Pensar si vale o no la pena vivir la vida es responder a la cuestión básica de la filosofía. Todo lo demás, por ejemplo si el mundo tiene o no tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, son cuestiones secundarias. (…) No he visto jamás morir a nadie por defender el argumento ontológico. Incluso Galileo, que había descubierto una verdad importante, abjuró de ella apenas vio en peligro su vida. (…) Pues no valía la pena ir a la hoguera por esa verdad. (…) Sin embargo, veo cómo mueren muchas personas porque creen que no vale ya la pena vivir. Y veo también, paradójicamente, cómo otros se dejan matar por ideas – o ilusiones – que constituyen su razón de ser – eso que se llama una razón de ser a la vez una óptima razón para morir-. Creo, pues, que el tema más urgente es el sentido de la vida.                                           
Tomado de: CAMUS, Albert (1996), El mito de Sísifo, Madrid.

16. El anterior texto hace ver a la antropología filosófica como

A. la rama de la filosofía menos útil para la humanidad.
B. una ciencia que se encarga de estudiar el cuerpo humano y los límites como la muerte frente a una enfermedad.
C. una disciplina nueva y que aún necesita ser desarrollada a profundidad.
D. la parte más fundamental de la filosofía, pues es el hombre que se interroga por su propio sentido de vida.

17. Sólo existe un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Pensar si vale o no la pena vivir la vida es responder a la cuestión básica de la filosofía. Todo lo demás, por ejemplo si el mundo tiene o no tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, son cuestiones secundarias.

El problema filosófico realmente serio es el suicidio, ya que

A. la vida es un absurdo y no vale la pena vivirla.
B. este hecho permite reflexionar sobre el valor de la misma muerte,
C. la filosofía más radical se hace cuando nos atrevemos a morir.
D. es donde se interroga por el sentido de la vida.

18. Todas las antropologías modernas están convencidas de que el hombre aún no es un ser ya terminado. A nivel personal e histórico todavía está por realizar en un sentido amplio.

Del anterior texto, podemos afirmar que el ser humano

A. es un ser completo y perfecto.
B. es un ser acabado, ya definido.
C. tiene su destino ya preestablecido.
D. debe construirse a sí mismo.

19. Se toca aquí el misterio del hombre, la imposibilidad de que descanse. Hay en él un ardor secreto que lo impulsa hacia otra cosa, hacia lo nuevo. Ser hombre es no estarse quieto, no descansar, tener algo que hacer, estar en busca de… Por eso, se vive la existencia humana como quehacer, como posibilidad de realizarse, como vocación que cumplir, como llamada a responder. Es un don y una tarea. (…) La fenomenología de la existencia concibe sobre todo al hombre como un ser de posibilidades, como un sujeto que ha de realizarse por completo, que tiene que ser. Los caminos de la elección o de la orientación pueden ser muchos, pero no es posible eludir radicalmente la necesidad de elegir.

El texto anterior pertenece a la corriente antropológica llamada

A. Dualismo. 
B. realismo. 
C. materialismo.  
D. existencialismo.

20. Se toca aquí el misterio del hombre, la imposibilidad de que descanse. Hay en él un ardor secreto que lo impulsa hacia otra cosa, hacia lo nuevo. Ser hombre es no estarse quieto, no descansar, tener algo que hacer, estar en busca de… Por eso, se vive la existencia humana como quehacer, como posibilidad de realizarse, como vocación que cumplir, como llamada a responder. Es un don y una tarea.

La idea principal del texto es

A. el hombre no es un ser que debe buscar realizarse por sí mismo.
B. el hombre es un ser inacabado, que no puede quedarse quieto, busca constantemente realizarse.
C. todo está envuelto en el destino, desde que nacemos, existe un plan para nuestra vida.

D. somos un producto de la cultura, el idioma y nuestras creencias son impuestas por la sociedad.

Ver la guías de epistemología

http://talleresdefilosofiadecimoyonce.blogspot.com.co/2015/12/epistemologia.html

martes, 8 de marzo de 2016

DIMENSIONES FUNDAMENTALES DE LA EXISTENCIA DEL SER HUMANO


Relación consigo mismo:

En primer lugar encontramos que lo específico del hombre es tener conciencia de sí. El hombre es autoconciencia, sabe que sabe; y es el único ser de la creación que tiene conciencia de que tiene conciencia. En otras palabras: tiene una conciencia refleja, es decir, una conciencia que vuelve sobre sí misma para pensarse y analizarse (reflexión).

Relación de hombre-hombre:

Una antropología que concede la primacía a la comunión inmediata con el “otro” en el mundo (Ser con otros), rechaza la autosuficiencia del yo y se siente totalmente polarizada por la responsabilidad frente al otro y por la necesidad de realizarse en comunión con él. Aquí el conocimiento y el dominio del mundo están sometidos al reconocimiento del Hombre por parte del Hombre. El “encuentro con el otro” constituye un dinamismo concreto que abre al Hombre a la trascendencia y a la esperanza religiosa.

Tenemos por ejemplos: la visión existencial de Buber, que rechaza que en el Hombre haya una única relación: con las cosas, y se afirma en la presencia de otra relación: con “el otro” (con el tú); estas dos relaciones las llama respectivamente experiencia y “encuentro”, o bien, saber y diálogo; la relación con el otro es más evidente e inmediata que la relación con el mundo. La aportación de Levinás critica la egología (primacía del “yo” individual) la cual reduce la realidad a un único sistema: la racionalidad, y en el ámbito ético conlleva a la afirmación de sí mismo incluso a costa de los demás.

Levinas llama a la dimensión interpersonal "manifestación del rostro": Cada Hombre conoce las cosas objetivamente y las va descifrando, sin embargo al encontrarse con el otro, éste se presenta como "otro", es decir, alguien que no es constituido por mi razón sino que también tiene razón, como otro.


Relación Hombre-mundo:

Ser en el mundo: Con esta fórmula se expresa una experiencia originaria, constitutiva de la existencia humana, que indica la pertenencia a una totalidad. El mundo no es meramente la morada insustituible del hombre, ni un ente, ni la suma de los entes; sino también es el lugar de su origen, es una dimensión existencial que ayuda a proyectar sus propias posibilidades y la base permanente de toda su actividad. La experiencia que el hombre tiene de sí mismo está íntimamente unida a su experiencia en el mundo. Al decirse que el ser humano existe, se quiere plantear que el ser del hombre es un ser-consciente-en-el mundo. La cuestión sobre el ser humano es significativa, y la vida humana tiene sentido. Al plantearse la pregunta sobre sí mismo hay necesidad de ver la relación con el mundo.

El hombre se realiza obrando en el mundo y sobre el mundo. En el descubrimiento del mundo por el hombre, él se descubre a sí mismo y busca el significado último a su existencia. En la medida en que objetiva en el mundo su propia interioridad, penetra en el misterio de su ser corpóreo – espiritual. Es en el mundo y a través del mundo donde se dan las relaciones interpersonales con los demás. El hombre experimenta en todo momento su dependencia del mundo, por su condición corpórea, concebida como intencional, existente y de significado para el mundo. Sin embargo en la relación hombre – mundo, el hombre aún formando parte de él (por su cuerpo), vive como distinto y contrapuesto a él en su conciencia y libertad.

Relación del hombre-Dios:

Aquí hay que partir del presupuesto de la existencia de Dios. Éste ha creado al Hombre para una relación interpersonal con él. El sentido del Hombre no es una cosa al lado de la relación con Dios sino que es la misma relación interpersonal con Él. La inquietud espiritual es en el fondo un deseo de ser alguien en la presencia de Dios, de vivir en una relación dialogal permanente con Él. Pero esta perspectiva se refiere también a la existencia histórica, es decir, a la comunión humana.

Descubrir a Dios como creador en el origen de la vida significa al mismo tiempo descubrirlo como aquél que está en la base de las relaciones esenciales de las personas, de manera especial de la comunión de las personas en la intersubjetividad y de la dimensión de realización hacia una libertad plena.

Pero desde la objeción atea, se percibe a Dios como una invención del ser humano para explicar aquello que no entiende, como una salida a lo que lo angustia frente a la muerte. 

Relación frente a la muerte:

La vida tiene sentido en la muerte, saber que se va a morir, brinda un sentido auténtico de la corta existencia del ser humano en el mundo. Paradójicamente la vida es valiosa en la misma circunstancia que es eliminada. La muerte nos interpela y nos angustia. La muerte de un ser querido ahonda nuestra existencia hacia el vacío, haciendo ver todo como un simple adorno, que se desvanece ante esta realidad.

1. Realiza un mapa conceptual sobre la relación hombre-consigo mismo, con los otros, con el mundo, con Dios y con la muerte.
2. Reflexiona sobre las siguientes frases que están en el texto. No te bases en escribir el significado superficial, sino que busca argumentar lo que implica esa frase en nuestras vidas:
  • El hombre es autoconciencia.
  • Una antropología que concede la primacía a la comunión inmediata con el “otro” en el mundo (Ser con otros).
  • Encuentro con el otro.
  • Rechaza que en el Hombre haya una única relación: con las cosas, y se afirma en la presencia de otra relación: con “el otro”.
  • Egología.  
  • Manifestación del rostro.
  • Ser en el mundo.  
  • Un ser-consciente-en-el mundo.
  • El hombre experimenta en todo momento su dependencia del mundo.
  • La inquietud espiritual es en el fondo un deseo de ser alguien en la presencia de Dios.
  • Dios está en la intersubjetividad y de la dimensión de realización hacia una libertad plena.
  • Paradójicamente la vida es valiosa en la misma circunstancia que es eliminada.


domingo, 6 de marzo de 2016

ANTROPOLOGÍA EN HEIDEGGER



Ninguna época ha logrado tantos y tan dispares conocimientos sobre el hombre como la nuestra... Y, sin embargo, ninguna otra época como la nuestra ha sabido tampoco sobre el hombre. Pues jamás ha sido el hombre tan problemático como ahora.

Tomado de: HEIDEGGER, M. (1993), Kant y el problema de la metafísica, Madrid.


SER-EN-EL-MUNDO:


Heidegger rechaza el planteamiento de Descartes, del hombre como un "YO" racional, como una conciencia cerrada. Además rechaza el planteamiento de este mismo autor quien ve el mundo como una extensión.

Heidegger concluye que la conciencia humana no es cerrada ni extraña al mundo. El hombre es un ser-en-el-mundo y la conciencia es referente al mundo vital.

Heidegger describe las características fundamentales o dimensiones constitutivas de la existencia humana en cuanto ser en el mundo, son: el estar orientado hacia el mundo, el estar en el mundo, el ser con los otros, la posibilidad de comprender el propio lugar, la posibilidad de realizarse y proyectarse, y la razón o posibilidad fundamental de articular y de ordenar. La existencia puede ser auténtica o inauténtica. Globalmente y en su conjunto, la existencia humana se define como preocupación, como angustia y, finalmente, como angustia de la muerte o ser para la muerte.

GEVAERT, Joseph (200313), El problema del hombre, Salamanca: Ediciones Sígueme, pp. 130.


SER-PARA-LA-MUERTE:

Para Heidegger la muerte no es una realidad meramente extrínseca que sobreviene a una existencia ya realizada y establecida. El carácter inevitable de la muerte radica  ya desde el comienzo en la estructura ontológica de la existencia. Por eso la existencia humana puede definirse esencialmente como ser-para-la-muerte. Es decir, el ser humano está abocado a la muerte.

La estructura de la muerte radica en que la existencia es básicamente preocupación y angustia. La angustia fundamental y profunda de la experiencia humana es la angustia de la muerte. No es un simple miedo ante un peligro parcial que se puede localizar fácilmente, sino que la angustia tiene que ver con el ocaso de mi ser y, por tanto, con la pérdida total de mi existencia. La angustia es el horror de la nada. La irrupción de la angustia en la existencia es una posibilidad continua.

Hay, sin embargo, mucha gente que no manifiesta ningún síntoma de esta angustia mortal. Más aún, huye de ella procurándose todo tipo de distracciones. Así piensa sobre todo la masa. Se intenta reducir la muerte a un hecho banal y cotidiano. En el fondo no es más que una forma de no pensar en ella y de evitar pensar en ella.

Que la muerte sea una dimensión constitutiva de la existencia no nos autoriza a interpretarla o considerarla como una especie de existencia consumada y madura. La muerte no es en absoluto una consumación. Es sencillamente el ser en su final. Aun cuando la muerte es la suprema posibilidad del hombre, se trata siempre de la imposibilidad de la posibilidad humana.

¿Es pues, absurda la vida? No, Heidegger rechaza el suicidio. Hay que esperar la muerte, esto es, anticipar mentalmente la muerte inevitable y comprender a la luz de esta muerte las posibilidades del momento. Saber que la muerte llegará no es una forma de esperanza, sino su ausencia. Todas las posibilidades, todos los proyectos concretos, todos los trabajos parciales... quedan como revestidos por un velo de nulidad y vanidad. La muerte es la extinción de todas y cada una de las posibilidades, y vacía en cierto modo de contenido todos los compromisos históricos y terrenos.

El propio hombre es la nada y vanidad ante la muerte. El mundo en que habita el hombre se niega a ser un verdadero hogar. El mundo es inhóspito para el hombre, que no es más que ser-en-el-mundo. Sólo en la grandeza trágica y solitaria frente a la muerte, puede encontrar el hombre durante breve instantes una autenticidad provisional.

GEVAERT, Joseph (200313), El problema del hombre, Salamanca: Ediciones Sígueme, pp. 291-292.

lunes, 29 de febrero de 2016

ANÁLISIS DE LECTURAS ANTROPOLÓGICAS

LA LIBERTAD, LA EXISTENCIA Y LA MUERTE


LECTURA UNO

SARTREEl ser y la nada (1943), trad. de Juan Valmar; Buenos Aires, © Editorial Losada, 1998, 10.a edición, pp. 676-677 (cuarta parte, cap. III).

¿LA RESPONSABILIDAD LIMITA LA LIBERTAD?

¿No soy yo quien decide sobre el coeficiente de adversidad de las cosas, y hasta sobre su imprevisibilidad, al decidir de mí mismo? Así, en una vida no hay accidentes-, un acaecimiento social que de pronto irrumpe y me arrastra, no proviene de afuera; si soy movilizado en una guerra, esta guerra es mía, está hecha a mi imagen y la merezco.

La merezco, en primer lugar, porque siempre podía haberme sustraído a ella, por la deserción o el suicidio; estos posibles últimos son los que siempre hemos de tener presentes cuando se trata de encarar una situación, Al no haberme sustraído, la he elegido-, pudo ser por flaqueza, por cobardía ante la opinión pública, porque pre­fiero ciertos valores a la negación de hacer la guerra (la estima de mis allegados, el honor de mi familia, etc.). De todos modos, se trata de una elección; elección reiterada luego, de manera continua, hasta el fin de la guerra; hemos de suscribir, pues, la frase de J. Romains; «En la guerra no hay víc­timas inocentes». (I J. Romains. Les hommes de bone volante: «Prélude á Verdum»).

Así, pues, si he preferido la guerra a la muerte o al deshonor, todo ocurre como si llevara enteramente sobre mis hombros la responsabilidad de esa guerra. Sin duda, otros la han declarado, y podría incurrirse en tentación de considerarme como mero cómplice. Pero esta noción de complici­dad no tiene sino un sentido jurídico; en nuestro caso, es insoste­nible, pues ha dependido de mí que para mí y por mí esa guerra no existiera, y yo he decidido que exista.

No ha habido coerción alguna, pues la coerción no puede ejercer dominio alguno sobre una libertad; no tengo ninguna excusa, pues, como lo hemos dicho y repetido en este libro, lo propio de la realidad-humana es ser sin excusa. No me queda, pues, sino reivindicar esa guerra como mía.

Pero, además, es mía porque, por el solo hecho de surgir en una situación que yo hago ser y de no poder describirla sino comprometiéndome en pro o en contra de ella, no puedo distinguir ahora la elección que hago de mí y la elección que hago de la guerra: vivir esta guerra es escogerme por ella y escogerla por mi elección de mí mismo. No cabria encararla como «cuatro años de vacaciones» o de "aplazamiento" o como una «sesión suspendida», estimando que lo esencial de mis responsabilidades está en otra parte, en mi vida conyugal, familiar o profesional: en esta guerra que he esco­gido, me elijo día por día y la hago mía haciéndome a mí mismo. Si han de ser cuatro años vados, más es la responsabilidad.


1. Teniendo en cuenta el texto anterior podemos afirmar que el hombre es
A. un esclavo de la guerra, condenado y obligado.
B. un ser condenado a ser libre, es el único responsable de sí mismo.
C. alguien que puede hacer lo que quiera.
D. un ser condenado y cohesionado a ser esclavo de las circunstancias.

2. La corriente antropológica en la que se inscribe Jean Paul Sartre, según el texto, es
A. trascendentalismo.
B. realismo.
C. materialismo.
D. existencialismo.

3. (…) “porque pre­fiero ciertos valores a la negación de hacer la guerra (la estima de mis allegados, el honor de mi familia, etc.)”. La información está entre paréntesis cumple la función de
A. aclarar la información que se está presentando, mediante diversos ejemplos.
B. enumerar todos los hechos para que la información sea clara y completa.
C. encerrar datos aclaratorios, para explicar la información anterior.
D. complementar una idea, ofreciendo información adicional al texto.

4. El ejemplo de la guerra (en el texto), expresa el carácter absoluto de
A. la libertad en la existencia humana.
B. la condena del hombre a vivir su circunstancia.
C. la imposibilidad de tomar alguna decisión.
D. el valor de la valentía sobre la cobardía.

5. En cada elección, el sujeto se escoge o se elije así mismo, por eso
A. debo elegir el sustraerme de la guerra, ya que la culpa recae sobre mí.
B. no hay excusas, yo soy el único culpable de las cosas que me ocurren.
C. en cualquier elección, el ser humano debe someterse a las leyes naturales.
D. nadie es libre en su totalidad, estamos condicionados.

6. El título “¿la responsabilidad limita a la libertad?”, se da en forma de pregunta con la intención de
A. afirmar que el hecho de ser responsable, no me deja hacer todo lo que yo quiero.
B. cuestionar sobre el hecho de que no hay libertad, si hay una acción responsable que someta al hombre.
C. afirmar que el hombre es libre cuando es responsable y viceversa.
D. interrogar sobre el hecho de cumplir con mis obligaciones me condiciona o afirma mi libertad.




LECTURA DOS

ALBER CAMUS, El mito de Sisifo. Trad., Luis Echávarri. Madrid. ©Alianza, 1983. pág. 26-28.

¿HAY QUE DARLE SENTIDO A LA EXISTENCIA?

Quizá podamos alcanzar el inaprensible sentimiento de lo absurdo en los mundos diferentes pero fraternos de la inteligen¬cia, del arte de vivir, o del arte simplemente. El clima del absurdo está al comienzo. El final es el universo absurdo y la actitud espiri¬tual que ilumina al mundo con una luz que le es propia, con el fin de hacer resplandecer ese rostro privilegiado e implacable que ella sabe reconocerle.

Todas las grandes acciones y todos los grandes pensamientos tie¬nen un comienzo irrisorio. Las grandes obras nacen con frecuen¬cia a la vuelta de una esquina o en la puerta giratoria de un res¬taurante. Lo mismo sucede con la absurdidad. El mundo absurdo más que cualquier otro extrae su nobleza de ese nacimiento mise¬rable. En ciertas situaciones responder «nada» a una pregunta sobre la naturaleza de sus pensamientos puede ser una finta en un hombre. Los amantes lo saben muy bien. Pero si esa respuesta es sincera, si traduce ese singular estado de alma en el cual el vacío se hace elocuente, en el que la cadena de los gestos coti¬diano se rompe, en el cual el corazón busca en vano el eslabón que la reanuda, entonces es el primer signo de la absurdidad. Suele suceder que los decorados se derrumben. Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el «por qué» y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro. «Comienza»: eso es importante. La lasitud está al final de los actos de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia. La despierta y provoca la continua¬ción. La continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o e despertar definitivo. Al final del despertar viene, con el tiempo, la consecuencia: suicidio o restablecimiento. (...) Asimismo, y durante todos los días de una vida sin brillo, e tiempo nos lleva. Pero siempre llega un momento en que ha, que llevarlo. Vivimos del porvenir: «mañana», “más tarde” “cuando tengas una posición”, «con los años comprenderás»- Estas inconsecuencias son admirables, pues, al fin y al cabo, trata de morir. Llega, no obstante, un día en que el hombre se prueba o dice que tiene treinta años. Así afirma su juventud.  Pero al mismo tiempo se sitúa con relación al tiempo. Ocupan en él su lugar. Reconoce que se halla en cierto momento de una curva que confiesa tener que recorrer. Pertenece al tiempo, y a través del horror que se apodera de él reconoce en aquél a su peor enemigo. El mañana, anhelaba el mañana, cuando todo él debía rechazarlo. Esta rebelión de la carne es lo absurdo.

7. ¿Se puede escapar a la pregunta por el sentido de la existencia?

8. ¿Qué sacamos de una meditación sobre el absurdo?


LECTURA TRES

SHAKESPEARE, Hamlet Trad., M. A. Conejera y J.Talens. Madrid, © Cátedra. 2003 Acto III, escena I.

¿LA MUERTE PUEDE TENER SENTIDO?

Ser o no ser...He ahí el dilema. ¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal; y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir... Nada más; y decir así que con un sueño damos fin a las llagas del corazón y a todos los males, herencia de la carne, y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir, dormir... ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán cuando despojados de ataduras mortales encontremos la paz? He ahí la razón por la que tan longeva llega a ser la desgracia. ¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo, la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal? ¿Quién puede soportar tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada? Nadie, sí no fuera por ese algo tras la muerte —ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna— que confunde la voluntad haciéndonos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido. La conciencia, así. Hace a todos cobardes y, así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras del pensamiento; y así empresas de importancia, y de gran valía, llegan a torcer su rumbo al considerarse para nunca volver a merecer el nombre de la acción...

9. ¿Qué sentido le podemos dar a nuestra muerte?

10. ¿Cuál es la pregunta que hay que hacerse durante la vida?

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